Con más retraso a causa de los exámenes (una, que tiene muchas cosas que hacer), os traemos la segunda entrega de las cremitas. Como recordaréis, en el anterior post tratamos las cremas hidratantes. En éste trataremos las cremas anticelulíticas.
Lo cierto es que hay muchos tipos de celulitis: la generalizada, la localizada, la dura, etc. Cada una de ellas aparece por un motivo y en personas distintas, y es preciso conocerlas todas para saber cómo actuar contra ellas. La que casi todas las chicas muy jovencitas solemos tener es la celulitis edematosa, que, aunque tiene un nombre horrible, en realidad es la que se asocia a la pubertad (entre los 16 y los 20 años), y es propiamente de las extremidades inferiores (desde los glúteos hasta las rodillas, etc).
Por otra parte, como decíamos, existen otros tipos de celulitis: la celulitis generalizada, por ejemplo, es la propia de chicas con sobrepeso y malos hábitos alimenticios; la flácida es la típica de gente sedentaria o bien de aquellas personas que en el pasado realizaron actividades físicas y ya no; la dura es más característica de las deportistas o de las bailarinas profesionales, se evidencia por la prueba del pellizcamiento con aparición de «Piel de Naranja». Debido a una mala nutrición y oxigenación, la capa epidérmica es delgada y de aspecto seco y rugoso. Por eso, en general, coincide con la aparición de estrías a consecuencia de la ruptura de las fibras elásticas de la piel. Para finalizar, la celulitis localizada es
la que se localiza en las piernas, el abdomen, parte superior de los brazos y espalda, los glúteos y puede asociarse con dolor.
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